Las
mujeres salvadoreñas estamos preocupadas por toda la
problemática que aqueja a nuestra sociedad y particularmente
a nosotras que históricamente nos hemos visto excluidas
de beneficios sociales y del reconocimiento sobre nuestro
importante aporte en todos los campos del desarrollo.
Estamos claras que las transformaciones o cambios esperados,
si bien no son sucesos mágicos, tampoco se vislumbran
en las decisiones y propuestas que el ciudadano presidente
ha ido haciendo públicas a lo largo de su mandato y
que por el contrario la situación de crisis para las
mayorías pobres se profundiza. El alto costo de la vida,
no ha sufrido ningún tipo de freno, mucho menos de disminución
en términos reales, ni en el costo de la canasta básica
ni en las medicinas, siendo la desesperanza la única
que se acrecienta.
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