1. Autonomía
Entendemos la autonomía como una construcción social
histórica, se construye socialmente que implica emanciparse,
es justo lo opuesto a la alienación, que significa vivir
en una realidad ajena a una misma, en una realidad subsidiaria
al servicio de otros intereses; es una realidad en que
una no puede decidir por si misma sobre la orientación
de su existencia, de su trabajo, de sus proyectos y
deseos. Es decir que llegamos a la autonomía a través
de la emancipación, siendo el feminismo una propuesta
autónoma de las mujeres para emanciparse del patriarcado
y de todas las formas de opresión. Por lo tanto, la
autonomía es entonces asunto personal, íntimo y privado,
así como también público. Y deberá revisarse frente
a quienes precisamos ser autónomas en cada momento,
es decir defender nuestra libertad de decidir, de elegir,
de optar, de hacer, de vivir, de equivocarnos (algunas
veces).
La autonomía no es una idea, sino un
modo de Ser y estar en el mundo. Es un proceso personal
y social.
2. Democracia en diversidad
Una democracia feminista sugiere un orden relacional
diferente entre las personas. Implica comprender las
jerarquías de dominio socioeconómicas, ideológicas,
culturales y psíquicas —como la clase, el género, la
raza, la sexualidad, la diversidad de pensamiento —,
sus interconexiones, y sus efectos sobre las personas
oprimidas en el contexto de una práctica transformadora
colectiva u organizada.
Para nosotras, la democracia feminista,
ve a las mujeres de forma diferente, no se presentan
a sí mismas como víctimas o dependientes de estructuras
de gobierno sino como agentes de sus propias vidas.
Es la práctica de pensarse a una misma como parte de
organizaciones y colectivos feministas diversos.
La democracia está basada en las relaciones
igualitarias entre sus representantes, de manera que
sean respetadas las diversas formas de pensar y vivir
que en posconceptos de “democracias representativas”
son vistas como minorías. Nosotras aspiramos a una forma
de organización social incluyente y respetuosa de las
diferencias, a la que denominamos democracia en diversidad.
3. Compromiso
Consideramos que el compromiso es la base para producir
cualquier tipo de cambio. La clave de nuestros logros
radica en la capacidad que poseemos en comprometernos
a crear algo que no existía hasta ese momento. Tiene
que ver con la posibilidad de crear nuevas prácticas
en nuestra manera de hacer y nuevas interpretaciones
en nuestra manera de pensar de forma de hacer que nuestros
compromisos sean consistentes con esa nueva realidad
que queremos crear. Y por lo tanto nuestro compromisos
es feminista, el la búsqueda de la erradicación del
patriarcado, de todas las formas de opresión. Así como
de contribuir a el empoderamiento de las mujeres y la
defensa de nuestros derechos.
4. Sororidad
En resumidas cuentas, la sororidad se traduce en hermandad,
confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento entre mujeres
para construir un mundo diferente; percatarse que desde
tiempos antiguos hay mujeres que trabajan para lograr
relaciones sociales favorables para ellas y para nosotras,
recordando siempre que todas somos diversas y diferentes.
“Amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices
que se proponen trabajar, crear y convencer, que se
encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la
vida con un sentido profundamente libertario”
La palabra sororidad se deriva de la
hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales
que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar
su realidad debido a que todas, de diversas maneras,
hemos experimentado la opresión.
Asimismo, explica que la sororidad
comprende la amistad entre quienes han sido creadas
en el mundo patriarcal como enemigas, es decir las mujeres,
y entendiendo como mundo patriarcal el dominio de lo
masculino, de los hombres y de las instituciones que
reproducen dicho orden.
Como sostiene Marcela Lagarde, feminista
y antropóloga mexicana: “La alianza de las mujeres en
el compromiso es tan importante como la lucha contra
otros fenómenos de la opresión y por crear espacios
en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades
de vida”.
La diferencia entre solidaridad y sororidad
radica en que la solidaridad tiene que ver con un intercambio
que mantiene las condiciones como están; mientras que
la sororidad, tiene implícita la modificación de las
relaciones entre mujeres.
5. Trasgresión feminista
Ante todo nos proponemos desde esta transgresión feminista
construir y aportar nuevas formas de ser, de hacer,
de nombrar al mundo; que las mujeres podamos romper
con los estereotipos, que podamos trascender y que seamos
protagonistas de la historia, de nuestra propia historia.
Vamos a nombrar como trasgresión feminista aquella práctica
que desafía los valores, las reglas de la cultura patriarcal
dominante. Para nosotras es un gesto de protesta, de
rebeldía, de desobediencia y de resistencia a todo lo
establecido que genera opresión contra las mujeres.
6. Justicia social, ambiental,
económica y sexual
Nosotras entendemos la justicia es un imperativo político,
es una aspiración para el conjunto de la sociedad, que
implica el cuestionamiento a las desigualdades derivadas
de las distintas formas de opresión, discriminación,
explotación, marginación y subordinación.
La cual debe garantizarse en diferentes
aspectos que a la vez esta relacionados: La justicia
social está orientada a la creación de las condiciones
necesarias para que se desarrolle una sociedad relativamente
igualitaria en términos económicos. Comprende el conjunto
de decisiones, normas y principios considerados razonables
para garantizar condiciones de trabajo y de vida decentes
para toda la población. Involucra también la concepción
de un Estado activo, removiendo los obstáculos que impiden
el desarrollo de relaciones en igualdad de condiciones.
La justicia ambiental está basada del principio que
todas las personas deben ser protegidas de la polución
ambiental y tienen el derecho a un medio ambiente limpio
y sano. Justicia ambiental quiere decir la protección
de la salud de la gente y su medio ambiente, la igualdad
en la administración de los programas ambientales del
estado y la estipulación de que existen oportunidades
adecuadas para que todas las personas participen en
el desarrollo, la ejecución y el cumplimiento de las
leyes ambientales, las regulaciones y las políticas.
La justicia económica se entiende que
los acuerdos económicos justos son
aquellos que garantizan el bienestar de las personas
y la tierra.
La justicia sexual, es la que aborda
principalmente la injusticia del poder
sexual y la división sexual del trabajo. Considera que
sin una redefinición
social en torno a los sexos basada en el reconocimiento
las instituciones seguirán reproduciendo ideologías,
normas y estereotipos desiguales a
mujeres y varones.
7. Equidad: valor de la democracia,
justicia social y equidad
Desde nuestra visión feminista partimos de que una perspectiva
ética de equidad y justicia debe poner al centro del
análisis a las mujeres, impulsando propuestas para mejorar
su acceso y control de recursos. Por equidad entendemos
la eliminación de las condicionantes y restricciones
institucionales, políticas, culturales y simbólicas
que colocan en condiciones de desigualdad a las mujeres
con respecto a los hombres.
El término justicia conlleva el acceso
a servicios y recursos para las mujeres, la cual debe
ser legitimada por la institucionalidad y la actuación
pública, equiparando a las mujeres con respecto a los
hombres; primero en el ámbito público, asegurando inversión
social que busque no solo reducir la brecha social y
económica; sino también la brecha de género. En el segundo,
fortalecer a las mujeres en el sector privado, enfatizando
una relación más equitativa entre los actores en las
cadenas productivas; y tercero fortalecerlas en el ámbito
familiar, asegurando que llega a cada miembro/a de la
familia la riqueza generada por ésta; que impacte en
la calidad de vida de las mujeres y del desarrollo humano.
Con la equidad como valor enfrentamos
esas desigualdades sociales y de sexo que tienen base
en la propia estructura social, económica, política
y cultural en donde la discriminación de las mujeres
tiene un ámbito propio y especifico; conlleva el principio
de igualdad entre mujeres y hombres como principio rector
de la participación. Los conceptos de dominación y opresión
son el punto de partida para una concepción de justicia
social
La equidad esta vinculada al empoderamiento
de las mujeres que parte de la unión de las capacidades,
recursos y oportunidades, por un lado, con la libertad
y autonomía para convertirlas en resultados en su bienestar.
El empoderamiento de las mujeres es entendido como “resultado
de la conjunción de capacidades básicas, activos económicos,
voz y libertad (libres de temores, amenazas y violencia)”.
La clave del empoderamiento reside en el grado de autonomía
y libertad de las mujeres para controlar sus vidas y
sus destinos. |